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La Taula de l'aigua de Terrassa la formem un grup de persones, dones i homes, que volem aconseguir una gestió pública de l'aigua.
Creiem que l'aigua no és una mercaderia i volem que ningú faci negoci amb un bé comú imprescindible per a la vida.

Crida en defensa de la gestió pública de l'aigua

Crida en defensa de la gestió pública de l'aigua

viernes, 2 de diciembre de 2016

En respuesta a Ciutadans en su opinión del DT (1)


Me dirijo al visionario ciudadano Gzlez:

Habla usted del “precio que los ciudadanos estamos dispuestos a pagar” refiriéndose al Servicio de aguas. Dos cosas a tener en cuenta antes de hacer discursos grandilocuentes y que pueden confundir al personal y para la reflexión de todas las personas. Primera: ¿cuánto gastan en agua embotellada al año? Añadan ese importe a la factura del agua y también añadan el coste medioambiental de utilizar tanto plástico. Segunda: ciudadano Glez , la gestión integral del agua, que es bastante más que traer el agua a nuestros grifos (otro día se lo cuento), tiene un coste. Este coste lo pagamos, como debe ser, entre todas las personas usuarias. Nadie nos lo regala. El debate no debe ser si el agua es o no barata. El agua cuesta lo que cuesta y en cada lugar es distinto según distintos factores como localitzación, orografia, etc.

En cuanto a las bondades del mercado, decirle que la colaboración público-privada puede ser fenomenal para muchos sectores, pero no para la gestión del agua. Y le diré porqué.  El mercado debe garantizar la competencia entre empresas. Dígame dónde está la competencia cuando una empresa ya ha conseguido la concesión de este servicio. Se lo digo yo: no existe. Y dígame también cómo controla de verdad, no aparentemente, a un gestor privado aunque firme un contrato estupendamente detallado. Fue una lástima no verle en el pase de “Water Makes Money” el viernes 2, en el Cine Catalunya, el visionado del cual le aconsejo encarecidamente, porque tal vez le abrirá los ojos de lo que verdaderamente nos conviene más a la población, no sólo de Terrassa, sino del mundo entero.

Otra cosa: Dígame, si es tan amable, si no ha escuchado usted hablar del caso Pokémon y los mecanismos de “seducción” utilizados, por las grandes corporaciones para contentar, voluntades, presuntamente. En ese caso concreto ya no presuntamente. Se dictó sentencia contra la compra de políticos a través de pagos en viajes de placer al extranjero entre otras lindezas, que evidentemente salen a cuenta cuando se mercadea con el agua. No digo que eso haya pasado aquí, ¿eh? No me malinterprete nadie.

En cuanto al regulador nacional, ojo al dato: ya existe en cuanto al servicio de gas y el de la electricidad, y no hace falta ser un lince para ver los resultados tan nefastos para la ciudadanía y lo bien que les sirve de instrumento a las grandes empresas para aumentar año tras año sus cuentas de resultados millonarias, a la vez que cada aumenta el número de  personas que  padecen pobreza energética.

Seamos serios Sr.Glez, necesitamos una gestión pública directa, cuya excelencia sólo será posible contratando los mejores expertos, que además tengan valores de cuidado del medio en que habitamos, ejerciendo una transparencia total y haciendo efectiva la participación de una ciudadanía responsable, para así evitar malas praxis y una rendición de cuentas anual.

Cuando oigo la palabra gobernanza del agua que tan de moda está por ciertos sectores, me da un poco de risa, sólo para espantar mis fantasmas, que la cosa es preocupante. Cuando una entiende que ciertas inversiones necesarias se alargan o se omiten porque reducen dividendos, usted ya me entiende…nos encontramos tuberías del año de la Maria Castaña que aún no se han cambiado… Sé perfectamente que la gestión mixta en temas de agua es más inconveniente incluso que la privada, por motivos económicos evidentes. La opacidad con la mixta y la privada es el plato de cada día como bien debería saber usted. No hace falta ser un lince para entender que una empresa privada no lo explica todo porque el negocio se le va al traste.

Terrassa es centro actual de muchas miradas desde el resto del país y de fuera de nuestras fronteras. Necesitamos conseguir una gestión pública ejemplar en eficiencia, eficacia, transparencia y participación. Sólo evitando tratar el agua como una mercancía más podremos atender un servicio público a un precio justo. Porque el agua tiene un precio y este debe contemplar las externalidades que a un gestor privado no le interesa tener en cuenta . Las generaciones actuales y las futuras se merecen algo mejor que esto que estamos haciendo con los Comunes.

Sí importa el modelo de gestión y mucho. No es ideología dejar claro que a una empresa privada le mueve ganar dinero, es constatar una realidad, que es muy válida, ¡claro que sí!, pero NO con el agua.





Sonia Giménez Guzmán (membre de la Taula de l’Aigua)

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